Salmos
122:7: “Sea la paz dentro de tus MUROS, Y el descanso dentro de tus palacios.”
DIA
50: LA PUERTA DEL JUICIO (1)
LEER NEHEMÍAS 3:29;
EZEQUIEL 43:1-12
La puerta del Juicio es la última
puerta que fue restaurada por el pueblo, bajo la dirección de Nehemías. Está
muy relacionada con la puerta oriental. Aprenderemos la relación entre la
puerta oriental, la gloria de Dios, la Casa de Dios, el juicio, la justicia del
Reino de Dios y nuestras conciencias. Dedica tiempo a orar para que recibas la
guianza de Dios y su sabiduría por medio de esta dirección profética. Estamos
cerrando un ciclo de puertas dañadas. Estamos comenzando un nuevo ciclo de
puertas restauradas.
Este estudio lo puedes hacer en
tres o cuatro días, con paciencia y meditación. Creo firmemente que el Espíritu
Santo te ministrara mucho y serás renovado o renovada por el Espíritu.
Mateo 19:28: “Y Jesús les dijo: De
cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en
el trono de su gloria, vosotros
que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de
Israel”
La Puerta del Juicio en el hebreo
es shabar que significa "puerta
de enrolamiento o alistamiento”.
La puerta en la Jerusalén de
Nehemías (Nehemías 3:31), llamada Mifqad, traducida como "conforme a la
ley de la casa" (RVR), o "en una dependencia de la Casa" (Biblia
de Jerusalén), "en el lugar destinado para ello" (Dios Habla Hoy).
Esto aparece en Ezequiel 43:21 como una dependencia del área del templo. Por
esta razón, los comentadores han sugerido que la Puerta del Juicio o Puerta de
Mifqad fue llamada así porque conducía a ese lugar específico del área del
templo al que se refiere Ezequiel. El contexto de Nehemías 3:31 indica que
estaba en la parte norte del muro oriental del templo.
Ezequiel 43:12. “Esta es la ley de la casa: Sobre la cumbre del monte, el recinto entero,
todo en derredor, será santísimo. He aquí que esta es la ley de la casa”.
La Ley de la Casa: La ordenanza que
Dios dio para que el terreno en el monte del Templo fuese dedicado a Él como un
lugar santísimo. La Puerta que conducía a ese lugar especial del Templo era
llamada la Mifqad o Puerta del Juicio. Así vemos que la puerta del Juicio
conducía a aquel lugar donde debía sacrificarse la víctima.
La Puerta del Oriente está muy relacionada
con la Puerta del Juicio. El profeta Ezequiel tiene una revelación
relacionada con la nación, la ciudad de Jerusalén y el Templo. El observa cómo
la Gloria de Dios vuelve al templo, entrando por la Puerta del Oriente. Para
que la Gloria venga nuestras vidas, la puerta del oriente debe estar
restaurada. Somos la casa de Dios y su Gloria viene a nosotros por la puerta del
Oriente. Cuando hacemos su voluntad, su Gloria esta en nosotros. Cuando la
puerta del Juicio esta restaurada, la Gloria se posa en la cumbre del Monte, en
todo alrededor de acuerdo a la ley de la Casa.
LA GLORIA DE DIOS
Isaías 6:3 “Y el uno al otro daba
voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra
está llena de su gloria”
En el Antiguo Testamento, la "gloria"
es, en la mayoría de los casos, la traducción del hebreo: kâbôd. Como deriva de
la raíz verbal kbd, "ser pesado [grave]", en su uso primario el
término indica "peso" y "valía", y por tanto
"estima", "honor", "honra",
"admiración" (Deuteronomio 5:24; Números. 24:11). En algunos textos
está ligado al honor y a la majestad que provienen de altos cargos o de la realeza
(Génesis. 45:13; Ester. 1:4;), o el honor que resulta de la riqueza (Ester.
5:11; Job 19:9).
En los pasajes que hablan de la
alabanza que se ofrece a Dios, el término "gloria" se puede referir
al honor y la estima que sus adoradores le atribuyen (1 Cronicas. 16:28, 29;
Salmos. 29:1, 2). Ocasionalmente kâbôd
designa aquellos atributos o aquellas características que producen estima o
admiración. Por ejemplo, cuando Moisés pidió ver la gloria de Dios (Éxodo.
33:18), su respuesta indicó que consideraba las virtudes y gracias de su
carácter como su "gloria" especial (Éxodo 33:19; 34:6, 7).
El término también se usa para
referirse a la "riqueza" y las propiedades personales (Génesis.
31:1), como así al honor y estima que resulta de tal riqueza. También kâbôd aparece en contextos que hablan
del brillo y de la luz resplandeciente que acompaña la presencia de Dios (Éxodo.
24:16, 17; Ezequiel. 10:4)
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