Salmos
122:7: “Sea la paz dentro de tus MUROS, Y el descanso dentro de tus palacios.”
DIA 49: LA PUERTA
ORIENTAL
LEER NEHEMIAS 3:29; NUMEROS 2:1-8; NUMEROS 3:38-39
; NUMEROS 10:5:
Salmos 50: EXODO 21:1-20.
Nehemías 3:29. “Después de ellos
restauró Sadoc hijo de Imer, enfrente de su casa; y después de él restauró
Semaías hijo de Secanías, guarda de la puerta Oriental.”
La
palabra orientar significa, según el DRAE:
1.
Colocar algo en posición
determinada respecto a los puntos cardinales.
2. Determinar la posición o dirección de
algo respecto a un punto cardinal.
3. Informar a alguien de lo que ignora y
desea saber, del estado de un asunto o negocio, para que sepa mantenerse
en él.
4. Dirigir o encaminar a alguien o algo
hacia un lugar determinado.
5. Dirigir o encaminar a alguien o algo
hacia un fin determinado.
El
oriente es muy importante en la enseñanza bíblica. Tanto como figura y tipo de
nuestras vidas espirituales, como en el plano natural. Geográficamente
existen cuatro puntos cardinales, según figura a continuación:
Fuente:http://jon-claude.net/aurastudios/mdac/es/chapter-vii/the-cardinal-points/#/cover
Vemos en la figura anterior que a la mano derecha
aparece la palabra ORIENTE. En la actualidad al oriente se la llama ESTE, y así
son conocidos por todos, como observamos en la siguiente figura:
Fuente : http://cienciageografica.carpetapedagogica.com/2012/12/los-puntos-cardinales.html
Hoy vamos a aprender
lo que la Palabra enseña sobre uno de los puntos cardinales en particular, el
Oriente o Este.
Como todos sabemos, el Sol sale
por el Oriente o Este. Si queremos conocer los otros puntos cardinales de
manera sencilla, colocamos nuestro cuerpo de tal forma que la salida del sol
este a nuestra derecha, así el norte quedara a nuestro frente, el sur a las
espaldas y el oeste (occidente) a nuestra izquierda. ¿Qué logramos cuando
hacemos esto? Podemos orientarnos confiadamente.
En la Biblia, el principal punto cardinal no
es el norte, es el oriente. De ahí proviene la palabra orientarse, de oriente.
Por esta causa, muy a menudo encontramos la palabra oriente en la Biblia,
porque todo se regía por el oriente, el lugar por donde sale el sol. Explicar
toda la verdad de Dios contenida en esto tomaría muchas páginas, pero quiero ir
al grano. ¿Qué pasaría en tu sistema de referencia diaria, si cambias el norte
por el Oriente?
Hay quienes lo han cambiado por
el Sur, diciendo, nuestro norte es el sur. Pero, si ellos lo han hecho por algo
natural, ¿por qué no nos atrevemos a cambiar nuestro sistema de ubicación o posicionamiento,
diciendo nuestro norte es el oriente? Creo firmemente que en nuestras vidas
espirituales debemos cambiar y ver más al oriente que al norte. El Sol nace por
el oriente. Al salir el sol significa la llegada de un nuevo día. Nuevas
esperanzas y nuevos planes a cumplir. El sol manifiesta la Gloria de Dios,
Salmo 19:5.
El Huerto de Edén, el lugar donde
Dios puso a Adán estaba al oriente.
Génesis 2:8 “Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al
hombre que había formado”.
Es decir, el hombre sabía que el
Huerto estaba ubicado hacia donde salía el sol. Ese era su eje de referencia.
Génesis 3:24 “Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del
huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos
lados, para guardar el camino del árbol de la vida”.
El acceso al huerto era por el
Oriente. Cuando Dios echa al hombre del huerto, coloca querubines, no sabemos
el número, y una espada que se revolvía por todos lados. El camino al árbol de
la vida tenía acceso desde el oriente, de cara al sol naciente. La espada se
movía yendo y viniendo, por todos lados, para evitar que el hombre tomara del
árbol de la vida. Los querubines son ángeles con seis alas. El Señor mora entre
los querubines. La presencia de los querubines indica que Dios está en un
determinado lugar. Los vemos en la entrada del huerto, en el arca del pacto (Éxodo
25:18), en el templo (1 Reyes 6:27); en
la visión del templo espiritual que tienen (Ezequiel 10). Cuando la Gloria de
Dios se fue del templo, los querubines se fueron y simbólicamente la llevaron
en sus alas (Ezequiel 10:18-19).
Salmos 80:1: “Oh Pastor de Israel,
escucha; Tú que pastoreas como a ovejas a José, Que estás entre querubines, resplandece”.
Según el libro de exodo el arca del pacto tenía un diseno similar a la figura siguiente:
Dios ordenó a Moisés
que construyera un tabernáculo donde El moraría. Era una tienda desarmable,
donde se oficiaba el culto y allí, en el lugar santísimo, estaba el arca del
Testimonio, donde Dios moraba. Las tribus se organizaban alrededor del tabernáculo
según los puntos cardinales, tres tribus hacia cada punto cardinal.
Recordemos que ellos
habían salido de Egipto e iban a la tierra prometida, siguiendo el rumbo de oeste a este, o lo que es igual, de occidente
a oriente. Todos los que habitaban la tierra de Canaán, la cual Dios había prometido a Abraham, eran llamados “los
hijos del Oriente” (Jueces 7:12). Recordemos que Satanás es un usurpador, y
confundió a los moradores de esa tierra, llamándose a sí mismos, en sentido
físico y espiritual, los guías u
orientadores.
Ellos hicieron guerra a los
Israelitas desde el mismo momento que entraron en Canaán y, cuando los Israelitas los vieron, diez de los
doce espías que fueron enviados a reconocer la región se atemorizaron por su
estatura (Deuteronomio 1:28, Números
13:28). Algunos de ellos fueron: los
madianitas, los amalecitas, los gigantes (1 Crónicas 20:5), el Gigante de Gat (1
Cron 20:6), Isbi-benot (2 Samuel 21:16-17), el Gigante Saf (1 Crónicas 21:18),
Og rey de Basan (Números. 33:32).
También eran los cinco príncipes
de los filisteos (Josué 13:3; el gazeo, el asdodeo, el ascaloneo, el geteo y el
ecroneo). Los hijos del oriente eran todos aquellos fundadores de religiones
con la naturaleza de Egipto, Babilonia y Sodoma. En la actualidad son todas las
religiones y sectas nacidas de Babel, Sodoma y Egipto. Son falsos guías, falsos
maestros, falsos apóstoles y falsos pastores.
Madian.
del hebreo. Midyân, significa contienda, rencilla.
Amalec:
del hebreo Amâlêq, significa belicoso.
Amalec y Madian son figuras de
las obras de la carne y no se puede sujetar al Espíritu; así, toda falsa
religión es obra de la carne y es complaciente con los deseos carnales.
Aprendamos esto, ser permisivos con las obras de la carne es señal de que hay
espíritus falsos y de intimidación influenciando nuestras vidas y el liderazgo
de la iglesia. Jezabel enseña a fornicar. Ya sabemos los orígenes y religión de
Jezabel. Igual ocurre con el espíritu de Salomé, que es una variante del de
Jezabel y el espíritu de Dalila, que con sexo y halagos, convence y domina la
voluntad de los hijos e hijas de Dios, y los lleva a pecar y así a perder el poder
de Dios. También existe el espíritu de los Nicolaítas (Apocalipsis 2:6,15). Los
discípulos de Nicolás, enseñaban que se podía ser creyente y no negarse a los
deseos de la carne porque esto no afectaba al alma, al cuerpo y la relación con
Dios. En conclusión, el espíritu del error es complaciente con la carne para
hacer más atractivo el engaño.
Éxodo 19:6: “Y vosotros me seréis un
reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los
hijos de Israel”.
Los Israelitas viajaban hacia el
Oriente y debían echar fuera de la tierra a los llamados hijos del oriente y
establecer el reino de Israel, figura del reino de Dios. Los diez mandamientos
y toda la ley eran las leyes del Reino, para establecer una nación distinta y
única sobre la Tierra. (Éxodo 20). Espiritualmente, orientarnos es seguir la norma
establecida por Dios. Recordemos que Sion significa “Poste de Señalización” o,
en términos modernos, una valla que nos
indica algo. Debemos orientarnos con el Poste de señalización que Dios ha
establecido. Debemos orientarnos con el Monte Calvario, en la Cruz donde Cristo
murió por todos nosotros.
En su avance hacia la tierra
prometida, Dios organizó tres tribus al oriente del Tabernáculo. Como hemos
visto, para entender el lenguaje bíblico debemos saber que para Dios el norte
es el Oriente. Ellos iban hacia el Oriente y colocó a la vanguardia, al frente
del ejército y delante del tabernáculo a la tribu de Judá, la de Isacar y la de
Zabulón. También a Moisés y a Aarón. (Números 2:3-8).
Número 3:38: “Los que acamparán
delante del tabernáculo al oriente,
delante del tabernáculo de reunión al este, serán Moisés y Aarón y sus hijos,
teniendo la guarda del santuario en lugar de los hijos de Israel; y el extraño
que se acercare, morirá”.
Dios le decía a Moisés cuando
moverse y hacia dónde (eran guiados por la nube de día y la columna de fuego de
noche), luego Moisés se lo comunicaba a los sacerdotes y ellos tocaban la
Trompeta para moverse. Al sonido de la trompeta el pueblo se movía. Los
sacerdotes levitas eran los encargados de tocar la trompeta.
Número 10:5: “Y cuando tocareis
alarma, entonces moverán los campamentos de los que están acampados al oriente”.
Los Israelitas dieron muchas
vueltas en el desierto, por cuarenta años, fueron en total cuarenta jornadas; sin embargo, Moisés sabía que su norma era
seguir al oriente. Su siervo Josué introdujo al pueblo en la tierra y conquistó
la tierra de los orientales.



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