DIA 43: LA PUERTA VIEJA O ANTIGUA
LEER NEHEMIAS
3; SALMOS 122; HECHOS 15.
NEHEMIAS 3:6. “La puerta Vieja fue restaurada por Joiada hijo de Paseah y
Mesulam hijo de Besodías; ellos la enmaderaron, y levantaron sus puertas, con
sus cerraduras y cerrojos.”
La puerta antigua era la
única puerta que existía desde la época en que la ciudad se llamaba Salem, bajo
el gobierno de Melquisedec. Hay varias enseñanzas. La puerta de las ovejas nos
habla del arrepentimiento, la del pescado la salvación mientras que la puerta
vieja nos habla del nuevo nacimiento para entrar el Reino. La puerta Antigua
habla de:
1.- LA RESTAURACION DEL
TABERNACULO CAIDO DE DAVID.
Jeremías 6:16. “Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por
las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis
descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos.”
En los
días en que el profeta Jeremías da esta palabra al reino de Judá, la nación se
había alejado del Señor, como ya hemos estudiado, cometiendo muchos pecados,
mancillando la ciudad de Dios y permitiendo que la naturaleza de las otras
naciones impregnara, saturar y llenara la tierra.
Hechos
7:43 “Antes bien
llevasteis el tabernáculo de Moloc, Y la estrella de vuestro dios Renfán,
figuras que os hicisteis para adorarlas. Os transportaré, pues, más allá de
Babilonia.”
Este dios
Renfán (Kîyûn) es uno de los nombres babilónicos de Saturno. En la lengua púnica (de origen semita),
estrechamente emparentado con el hebreo, môlek aparece con el
significado de "voto", "promesa". En consecuencia,
algunos eruditos explican la expresión pasar por el fuego a Moloc “diciendo
que significa pasar por el fuego como cumplimiento de un voto a cierta
deidad".
Dios usa
al profeta Amós para profetizar que por causa de ofrecer sacrificios a otros
dioses serían llevados cautivos. En los años previos a ser llevados cautivos,
Dios levanta al profeta Jeremías .El profeta hace un llamado a volver a las
sendas antiguas, es decir, limpiar la tierra de la iniquidad, restaurar el
altar y santificarlo, santificar la casa de Dios, restaurar las sillas del
juicio, los tronos de la casa de David y redimir la Ciudad de Dios, entronando
a Dios en la Ciudad.
Estableciendo
nuevamente el tabernáculo de David (reino, Gobierno, Sión restaurada, justicia
y juicio de Dios, alabanza, adoración y acción de gracias), para que miren al
Señor todas las naciones, leamos lo escrito en
Hechos 15:16-17 “Después de esto volveré Y reedificaré el tabernáculo
de David, que está caído; Y repararé sus ruinas, Y lo volveré a levantar, para
que el resto de los hombres busque al Señor, Y todos los gentiles, sobre los
cuales es invocado mi nombre”
Entonces
la puerta Antigua es la restauración del Tabernáculo de David. Del Tabernáculo
de David hemos estudiado un poco en esta dirección profética. La restauración
del Tabernáculo de David es más que la restauración de la alabanza y la
adoración, eso es solo una parte. La restauración del Tabernáculo es, como
hemos explicado, establecer en nuestro espacio físico territorial la presencia
de Dios, Sión.
Al
establecer a Sión en nuestras vidas, significa que el gobierno y la autoridad de
Dios que está en nosotros. Cristo es Rey
de Reyes y Señor de Señores. Aquí debemos analizar algo muy importante, en
Hechos 15, vemos lo que se conoce como el Concilio de Jerusalén, que es la
primera reunión de los apóstoles, ancianos y miembros de la iglesia para tratar
el asunto de si los gentiles conversos debían cumplir la ley de Moisés.
Pablo y
Bernabé estaban en la reunión y explicaron cómo Dios lleno con el Espíritu
santo a los gentiles y cómo hacía señales y prodigios en medio de ellos, son
cumplir la ley. Había un grupo que no les importaba lo que Dios hacía entre los
gentiles, y querían obligarlos a cumplir la ley. El apóstol Pedro también
explico cómo el Espíritu Santo lleno los corazones y los purifico, porque Dios
conoce los corazones. Luego les dice que es tentar a Dios poner un yugo que ni
ellos ni sus padres habían podido llevar.
La
discusión termina con la participación del apóstol Jacobo recordando las
palabras del profeta Amos, quine declaro la restauración del tabernáculo de
David, que está caído, para que el resto de los hombres busquen a Dios. Hay una
línea muy delgada entre lo que es verdadero y lo que es falso. Los hermanos
legalistas de Jerusalén consideraban que la senda antigua era cumplir la ley de
Moisés. Es lo que llamamos hoy legalismo. No podemos confundir legalismo con
la senda antigua. Entrar por la puerta antigua y andar por la senda antigua
no tiene nada que ver con el legalismo, aunque muchos confunden esto. Vivir en
la senda antigua garantiza paz y bendición. Si vivimos en Cristo, no hay lugar
para el legalismo, la condenación y la mentalidad de juicio.
¿Cómo
podemos ser renovados para poder avanzar? ¿Cómo empezamos el plan de
restauración y re- edificación para que entrar la próxima temporada con mayor
fuerza de la que estuvimos en la temporada pasada? Veamos algunos pasos:
Primero, un proceso de remover cosas debe ocurrir.
Específicamente, hay tres cosas que Dios debe quitar de nuestras vidas para
renovar nuestros odres.
1.-
Legalismo. La
mayoría de los cristianos se sorprenderían al conocer cuántas estructuras
legalistas han adoptado. Solo por decir algo, el legalismo cierra el proceso
de nuestra mente al grado que nosotros no podemos recibir la mente de Dios.
En lugar de tener nuestra mente llena de su amor y gracia, el legalismo es una
actitud que está sumida en el juicio y control del hombre. El legalismo siempre
conduce al orgullo e incredulidad. En Gálatas, el legalismo es igualado con la
brujería. Pablo les recuerda a los Gálatas que ellos estaban muy bien, que se
gozaban creciendo en el Señor y caminando por la fe. Entonces él les pregunta
quién os fascinó? Esta palabra fascinar, se traduce “embrujar o hechizar”
Es decir, ¿cerró sus mentes al grado de
no tener capacidad de recibir la gracia de Dios? ¿Quién trajo el legalismo a
sus mentes? Nuestra restauración no puede ser liberada mientras encajonamos a
Dios. Debemos permitir al Señor quitar nuestras actitudes religiosas, rígidas y
legalistas.
2.-
Condenación.-
Satanás es un mentiroso y un ladrón. El está muy pendiente de cómo va nuestra
relación con Dios para tratar de robar la restauración que él tiene para
nosotros. Una de sus tácticas favoritas es de bombardear al creyente con
recuerdos de fracasos para llevarlo a condenación y culpa. AL creer al enemigo,
sus confesiones son muy negativas y el único que dice amen es el enemigo. Ellos
dicen cosas como, "Dios no me puede restaurar porque yo. . . soy
divorciado, he tenido un aborto, mentí, robé (Usted puede terminar la
lista)." ¡Estas confesiones o pensamientos son mentiras del diablo! Cuando
le creemos al enemigo, podemos decir que hemos sido hechizados.
No debes
usar un manto viejo. El ciclo del pasado debe terminar. Si nos ponemos a
cuentas con Dios y si nos perdonamos a nosotros mismos, se romperá el esquema
que el diablo pensó utilizar para mantenernos atados en la culpa, no importa el
pecado cometido.
3.-
Mentalidad de juicio.
Así como debemos dejar a un lado nuestra propia condenación, así debemos poner
a un lado el juzgar a otros, trayendo condenación y juicio. La ley de la
siembra y la cosecha funciona. Si hacemos lo uno, vendrá lo otro. Si condenamos
a otros, seremos condenados. Y para el colmo, la Biblia dice que llegamos
vulnerables de caer en el mismo pecado que estamos condenando. No se engañe.
Nosotros no somos nadie para sentarnos a juzgar. La mentalidad de juicio
tiene ramificaciones espirituales graves y tiene el poder de cerrar la entrada
a nuestra restauración.
Isaías 58
dice que si oras y ayunas, y si entras en el ayuno que Dios escoja, (no lo
decidas religiosamente), y si bajas el dedo acusador y te mantienes mirando
hacia el objetivo divino, entonces El comenzará a revelar su luz y manifestara
su sanidad. Permite ese proceso de Dios para traerte a la plenitud que El tiene
para ti.
Salmos
122:7: “Sea la paz dentro de tus MUROS, Y el descanso dentro de tus palacios.”
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