jueves, 27 de abril de 2017

DIA 33 DE 52 PARA RESTAURAR LOS MUROS DE NUESTRAS VIDAS Y VIVIR SEGUROS DENTRO DE LOS MUROS

DIA 33: ROMPIENDO LAZOS, PACTOS Y JURAMENTOS BABILONICOS  EL REY DE BABILONIA  (2)

LEER EXODO 11:2; 1 REYES 7:48-51; 2 REYES 24:11-13; DANIEL 1
2 REYES 25; 2 CRONICAS 36

Veamos varias cosas que hizo el rey de Babilonia en su proceso de cautividad a la Nación:

1.-Llevó cautivos los reyes de Judá a Babilonia: A Joacim lo llevó atado con cadenas, a Joaquim su hijo le llevó cautivo y a Sedequias, a quien le sacó los ojos. La cautividad de estos reyes representa las consecuencias de la rebeldía y apostasía de algunos obispos que “sucedieron” a los apóstoles del Cordero.  Estos “sucesores” y sus pecados contra la voz del Espíritu hizo que se diluyera el ministerio apostólico en el siglo IV de la era cristiana, siendo desplazado por jerarquías eclesiásticas establecidas por el emperador Constantino, quien se nombró a sí mismo el Sumo Pontífice.

Dios nos ha revelado Su Reino. EL Reino es Uno y Eterno. Para los efectos de nuestra comprensión El nos lo ha revelado en dos niveles: El Reino de los Cielos, que es la esfera o dimensión de su Reino en todos los cielos, desde donde El lo llena todo, incluso la tierra.
Y El Reino de Dios, que es la dimensión del Reino de los Cielos extendido en la tierra, levantándose por encima de los reinos de la tierra. Es el modelo revelado por Dios a los hombres para que lo implanten en sus vidas, familias, naciones y diario vivir. El Reino de Dios en la tierra lo administra la Iglesia, esto lo vemos en  Mateo 16:19: “Y a ti te daré las LLAVES del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.”

 Para entrar y ver el Reino de Dios necesitamos nacer del agua y del Espíritu, y esto ocurre aquí en la tierra. Vivimos en su reino. Pedro caminaba con el Señor, por lo tanto el reino estaba en él; pero el Señor quería llevarlo a otro nivel del Reino, dándole las llaves del reino de los cielos, de tal manera que todo lo que atara o desatara en la Tierra,  ocurriría en el Cielo. Es decir, como ciudadano del reino tu ámbito de autoridad en la tierra es confirmado en los cielos. El Reino de los Cielos dice Amen a las palabras de los ciudadanos del Reino de Dios que están entre los hombres.

El Reino o Reinado de Dios en tu corazón son las llaves del Reino de los Cielos, lo que significa que si vives bajo el señorío de Cristo,  los cielos se abren para ti y todo los que ates o desates tendrá un “ejecútese” en el cielo, como lo vemos en  Lucas 10:11: “Aun el polvo de vuestra ciudad, que se ha pegado a nuestros pies, lo sacudimos contra vosotros. Pero esto sabed, que el Reino de Dios se ha acercado a vosotros” Lucas 16:16: “La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el Reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.”  Lucas 17:21: “ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el Reino de Dios está entre vosotros.”

1 Corintios 4:1: “Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.”

Ahora podemos entender que el modelo del Reino de Dios (administrado por los hombres)  desde Jerusalén fue suprimido mediante la cautividad Babilónica. Por eso, cuando Cristo baja del monte después de haber ayunado cuarenta días con sus noches y haber vencido la tentación del enemigo cuando Satanás le ofreció todos los reinos de la tierra, pudo decir lo que ha quedado escrito en Mateo 3:2: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” La historia bíblica nos enseña que desde la cautividad babilónica hasta la manifestación de Cristo, el reino estaba lejos y Cristo lo acercó al hombre.

2.-Llevó los utensilios de la casa de Dios y los puso en el templo de su dios. Los utensilios colocados en el templo del rey de Babilonia, representan a los ministros de Dios que son sometidos a la esclavitud de un sistema religioso opresor, falso y dañino.

Salmos 122:7: “Sea la paz dentro de tus MUROS, Y el descanso dentro de tus palacios.”


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