DIA
6: ENTRA EN LA PRESENCIA DEL REY YA QUE TODO
TE HA SIDO DADO!
LEER NEHEMIAS 2. EFESIOS 1:6; 2 PEDRO 1 (ORA ESTA
PALABRA)
Cuando
estés triste el Padre notará ese estado de ánimo. Cuando lo normal es la regla,
cualquier cambio, por más pequeño que sea, se nota la diferencia. Lo normal
ante el Padre es que vivas plenamente en su gozo. Esa es la norma de un corazón
agradecido. La respuesta vendrá, no por la tristeza del momento, porque al
Padre no lo mueven nuestras tristezas, lo mueve nuestra Fe.
El
rey es figura del Padre y Él sabe que “no
estás enfermo”. El Padre conoce
tu vida, sabe lo que tienes y como estás. Por eso Él pregunta: ¿Qué cosa pides?
Luego de exponer la petición, el Padre te dice, ¿qué cosa pides? Nehemías sabía
que antes que sus propios deseos estaban la voluntad del rey y de la “gracia”
que tuviera ante éste. La tristeza de ese día no oscureció lo que el rey
conocía de Nehemías. Tampoco la tristeza fue lo que movió el corazón del rey,
fue la gracia que Nehemías tenía ante el rey.
Nehemías
constantemente exponía su vida por la del rey. Había sembrado vida en él, ahora
le correspondía cosechar vida. Había sembrado amor y fidelidad, ahora venía la
gran cosecha. No fue la tristeza lo que movió el corazón del rey sino la
gracia, el favor que Nehemías tenía ante el rey. Nehemías era una persona en
quien el rey confiaba.
¿Qué
es la gracia?, Es favor, es complacencia. Al rey lo movió la petición de Nehemías,
no su tristeza. Si él no hubiese hablado, si las palabras no salen de su boca,
el rey se habría quedado con la duda,
¿qué quería Nehemías? ¿Por qué no habló?, Debemos ir más allá y declarar
al Padre lo que queremos. No debemos permitir que la tristeza nuble nuestro
entendimiento y nos impida HABLAR lo que queremos.
Declaro
que toda mala semilla que el Padre no sembró es quitada. Leer Mateo 15:13. La
semilla de la lástima, de auto-conmiseración, de oraciones religiosas que
procuran dar lastima ante Dios y que son semillas de confusión, son quitadas de
tu vida. Cristo es el primogénito entre muchos hermanos. El Padre se complació
en el Hijo y ahora somos aceptados en Cristo, el Amado. No necesitas provocar
gracia ante el Padre, ya la tienes en Cristo. Cuando Nehemías pidió Gracia, él
sabía que ya la tenía ante el rey.
Fluye
en la gracia, en Cristo, ya que el Padre se complace en ti. ¡Es tu herencia! ¡No
estás enfermo! ¡No eres pobre! ¡No estás en derrota! ¡No busques lástima! Entra
con la actitud correcta ante el rey. ¡Pues todas las cosas te han sido dadas! ¡ERES
ACEPTADO EN CRISTO!
Salmos
122:7: “Sea la paz dentro de tus MUROS, Y el descanso dentro de tus palacios.”

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